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En nuestra última sesión de Los Martes, recibimos a una persona experta en automatismos y robótica, que compartió con las personas participantes de la Fundación cómo estas tecnologías están transformando la industria, los hogares y la vida cotidiana. A continuación, recogemos las principales ideas de este encuentro.

Los automatismos y la robótica forman parte de nuestro día a día, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Están presentes en las fábricas, en los hogares e incluso en algunos medios de transporte. Su principal objetivo es facilitar tareas, mejorar la seguridad y aumentar la eficiencia de los procesos.

Tres formas de producir

Según el grado de automatización, podemos distinguir tres tipos de sistemas de producción.

Sistema manual

En un sistema manual, todas las tareas son realizadas por personas, sin ayuda de maquinaria. Se trata de trabajos de carácter artesanal, en los que el resultado depende completamente de la habilidad y la experiencia de quien los realiza.

Aunque este tipo de producción permite un mayor control sobre el producto final, también exige un mayor esfuerzo físico, aumenta el riesgo de lesiones y limita la capacidad de producción.

Sistema semiautomático

En los sistemas semiautomáticos, las personas continúan desempeñando un papel fundamental, pero cuentan con máquinas y herramientas que facilitan determinadas tareas.

El objetivo es reducir el esfuerzo físico, prevenir lesiones causadas por movimientos repetitivos o por la manipulación de cargas pesadas y mejorar las condiciones de trabajo. Algunos ejemplos son los atornilladores eléctricos o los equipos de elevación utilizados para mover piezas de gran tamaño.

Sistema automático

En los sistemas automáticos, la mayor parte del proceso de producción está realizada por máquinas y robots.

Un ejemplo muy conocido son las fábricas de automóviles, donde brazos robotizados ensamblan, transportan y manipulan las piezas con una gran precisión. Cuando los componentes son especialmente grandes, varios robots pueden trabajar de forma coordinada.

En este tipo de fábricas, el papel de las personas cambia. Su función principal consiste en supervisar el funcionamiento de las máquinas, detectar posibles incidencias, programar los equipos y tomar decisiones cuando es necesario.

Aun así, existen tareas que siguen requiriendo la destreza humana. Por ejemplo, en muchas líneas de montaje, parte del interior de los vehículos continúa instalándose

manualmente, ya que todavía hay trabajos que los robots no pueden realizar con la misma eficacia.

Por este motivo, la automatización no sustituye completamente a las personas, sino que hace más importante la formación técnica y la supervisión humana.

Ventajas de la automatización

La automatización aporta numerosos beneficios tanto para las empresas como para las personas trabajadoras:

· Aumenta la velocidad y la capacidad de producción.

· Permite mantener la actividad de forma continua, las 24 horas del día.

· Reduce los errores de fabricación.

· Disminuye el esfuerzo físico y mejora la seguridad laboral.

· Incrementa la productividad y la competitividad.

· Optimiza los costes de producción a largo plazo.

La robótica también llega a nuestros hogares

La automatización no solo está presente en la industria. Cada vez encontramos más tecnologías inteligentes en nuestras viviendas.

Hoy en día es posible controlar la iluminación, las persianas, la calefacción, las puertas, las cámaras de seguridad o algunos electrodomésticos desde un teléfono móvil, haciendo que los hogares sean más cómodos, eficientes y seguros.

Sin embargo, estas soluciones todavía tienen un coste elevado y, en muchas viviendas antiguas, requieren adaptar la instalación eléctrica, lo que supone una inversión importante para muchas familias.

Mirando hacia el futuro

Otra tecnología en pleno desarrollo son los vehículos autónomos, capaces de desplazarse hasta un destino mediante sensores, cámaras y sistemas de navegación.

Aunque su evolución avanza a gran velocidad, todavía será necesario seguir investigando, realizando pruebas y reduciendo costes antes de que formen parte de la vida cotidiana de la mayoría de la población.

Todo apunta a que las próximas generaciones convivirán con estas tecnologías de forma natural.

La robótica y la automatización no pretenden sustituir a las personas, sino convertirse en herramientas que faciliten el trabajo, aumenten la seguridad y nos permitan dedicar más tiempo a aquellas tareas que requieren creatividad, experiencia y capacidad de decisión.

La tecnología trabaja, las personas piensan y, juntas, crean el futuro.