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En nuestra última sesión de Los Martes, la nutricionista Natalia Padilla, de la Fundación Carme Chacón, compartió con las personas participantes de la Fundación los beneficios de una alimentación saludable y antiinflamatoria. A continuación, recogemos las principales ideas de este encuentro.

El ritmo de vida actual, marcado por el estrés, las prisas y el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, favorece la aparición de inflamación crónica en nuestro organismo. Cuando esta situación se mantiene durante años, puede afectar a las células y a los órganos, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes, el colesterol elevado, la hipertensión y otras patologías relacionadas con el estilo de vida.

Por ello, tanto para prevenir estas enfermedades como para reducir sus efectos, es fundamental recuperar hábitos de vida saludables. Dormir las horas necesarias, realizar actividad física de forma regular, seguir una alimentación equilibrada y dedicar tiempo a actividades que aporten bienestar emocional son pilares esenciales para cuidar nuestra salud.

Ya en la antigua Grecia, Hipócrates, considerado el padre de la medicina, reconoció la estrecha relación entre la alimentación y la salud. De él procede la célebre frase: «Que los alimentos sean tu mejor medicina», un principio que sigue plenamente vigente y que continúa inspirando la medicina y la nutrición actuales.

¿En qué consiste una alimentación antiinflamatoria?

Una alimentación saludable y antiinflamatoria se basa en priorizar alimentos naturales, frescos y variados:

· Consumir abundantes frutas y verduras, especialmente aquellas ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes, como el brócoli.

· Incorporar legumbres de forma habitual, ya que aportan proteínas vegetales de gran calidad, fibra y numerosos nutrientes.

· Incluir alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias, como el salmón, la caballa, las sardinas, el bonito, el atún claro y las nueces.

· Consumir semillas de chía y de lino, que favorecen el tránsito intestinal gracias a su alto contenido en fibra.

· Tomar yogur natural o kéfir, alimentos fermentados que ayudan a mantener una microbiota intestinal saludable, clave para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

· Añadir frutos secos, como pistachos, almendras o nueces, por su riqueza en grasas saludables y antioxidantes que contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo.

La importancia de una buena hidratación

El agua representa aproximadamente entre el 60 % y el 70 % del peso corporal de una persona adulta, por lo que mantenerse bien hidratada es fundamental para el correcto funcionamiento del organismo. En general, se recomienda beber entre seis y ocho vasos de agua al día, aunque las necesidades pueden variar según la edad, el clima y el nivel de actividad física.

En las personas mayores, la sensación de sed suele disminuir. Por ello, es recomendable aumentar la ingesta de líquidos mediante sopas, gazpacho, infusiones —como el té verde— y frutas con un elevado contenido en agua, como la sandía o el melón.